¿Marmol y Dalton mentirosos?
Por Roger Moreno
No hace mucho que cuestiono la veracidad de los textos históricos de Roque Dalton y de muchos otros de la izquierda de varias épocas. (Aparte de ser una duda cartesiana o académica, ¿acaso no eran tiempos de guerra?). Sentí una gentil rabia cuando me di cuenta que pertenecía a ese gran grupo de personas que no cuestionan éstos libros en particular y que, además, casi todos los extranjeros creen a pies juntillas.
He tenido cerca de mi cama un libro que he comprado recientemente y que voy leyendo muy lentamente. Su grosor y título, despiertan furtivamente mi sed de leer acerca de El Salvador por medio del testimonio de éste protagonista muy importante en el espectro político como fue: "Miguel Mármol", que por su liderazgo fue catapultado de zapatero a líder comunista.
Creo que para ser historiador y poeta al mismo tiempo, se requiere de una dualidad muy definida. No digo que es imposible, pero agregando que el mismo Dalton era una pieza de este juego ideológico que propone describir, su objetividad es mas cuestionable de lo que habría de suponerse.
Es común y aceptable que el poeta conciba musas utópicas para lograr inspiración, se le permite que alargue esos pincelazos para expresarse, se le permite que se comprometa en la ideología de sus trazos, la pinta como el quisiera que fuese.
Pero un historiador debe de retratar a la dama de frente y hacerle justicia a sus ojos y boca y si es posible no escuchar lo que ella dice que es, para no dejarse seducir. La medida del historiador es la exactitud de los hechos y la del poeta la exactitud de lo que concibe.
Son púlpitos diferentes.
Hace unos minutos encontré éste artículo en la prensa gráfica que resta mi interés al libro (que relata los sucesos del levantamiento de 1932) y me lleva instintivamente a digitar este artículo.
Resulta ser que un estudioso americano descubre en misteriosos archivos rusos que los comunistas estuvieron al margen de todo. El hambre de los indígenas había desatado el levantamiento y no el partido comunista. Es de suponer que Maximiliano pudo aprovecharse del levantamiento para masacrar a los comunistas tomándoles la palabra, y a mas de 70 años los de izquierda toman el levantamiento como una batalla gloriosa del comunismo.
Y aún sabiendo que éste periodico es conocido por ser de línea centro-derecha, no se porqué no podría creer en esta versión. ¿Será que la inspiración deformó la verdad? ¿Fue Dalton seducido por la dama ideológica?
Seguiré con el libro con este propósito de resolver estas preguntas y redactarlas en un nuevo artículo. Le daré el beneficio de la duda.
Articulo de la PG
Editado 20 minutos después de haber colocado el artículo:
Para mi mayor desilusión había pasado por alto al creador del reportaje, Geovani Galeas, otro Dalton que no se sabe cuando las hace de poeta y cuando de historiador.
No hace mucho que cuestiono la veracidad de los textos históricos de Roque Dalton y de muchos otros de la izquierda de varias épocas. (Aparte de ser una duda cartesiana o académica, ¿acaso no eran tiempos de guerra?). Sentí una gentil rabia cuando me di cuenta que pertenecía a ese gran grupo de personas que no cuestionan éstos libros en particular y que, además, casi todos los extranjeros creen a pies juntillas.
He tenido cerca de mi cama un libro que he comprado recientemente y que voy leyendo muy lentamente. Su grosor y título, despiertan furtivamente mi sed de leer acerca de El Salvador por medio del testimonio de éste protagonista muy importante en el espectro político como fue: "Miguel Mármol", que por su liderazgo fue catapultado de zapatero a líder comunista.
Creo que para ser historiador y poeta al mismo tiempo, se requiere de una dualidad muy definida. No digo que es imposible, pero agregando que el mismo Dalton era una pieza de este juego ideológico que propone describir, su objetividad es mas cuestionable de lo que habría de suponerse.
Es común y aceptable que el poeta conciba musas utópicas para lograr inspiración, se le permite que alargue esos pincelazos para expresarse, se le permite que se comprometa en la ideología de sus trazos, la pinta como el quisiera que fuese.
Pero un historiador debe de retratar a la dama de frente y hacerle justicia a sus ojos y boca y si es posible no escuchar lo que ella dice que es, para no dejarse seducir. La medida del historiador es la exactitud de los hechos y la del poeta la exactitud de lo que concibe.
Son púlpitos diferentes.
Hace unos minutos encontré éste artículo en la prensa gráfica que resta mi interés al libro (que relata los sucesos del levantamiento de 1932) y me lleva instintivamente a digitar este artículo.
Resulta ser que un estudioso americano descubre en misteriosos archivos rusos que los comunistas estuvieron al margen de todo. El hambre de los indígenas había desatado el levantamiento y no el partido comunista. Es de suponer que Maximiliano pudo aprovecharse del levantamiento para masacrar a los comunistas tomándoles la palabra, y a mas de 70 años los de izquierda toman el levantamiento como una batalla gloriosa del comunismo.
Y aún sabiendo que éste periodico es conocido por ser de línea centro-derecha, no se porqué no podría creer en esta versión. ¿Será que la inspiración deformó la verdad? ¿Fue Dalton seducido por la dama ideológica?
Seguiré con el libro con este propósito de resolver estas preguntas y redactarlas en un nuevo artículo. Le daré el beneficio de la duda.
Articulo de la PG
Editado 20 minutos después de haber colocado el artículo:
Para mi mayor desilusión había pasado por alto al creador del reportaje, Geovani Galeas, otro Dalton que no se sabe cuando las hace de poeta y cuando de historiador.
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