Wednesday, August 02, 2006

Mágica Tribu


El libro más reciente de Claribel Alegría.
A inicios de agosto, Editorial Índole de San Salvador, dará a conocer el más reciente libro de la poeta nicaragüense-salvadoreña Claribel Alegría, que lleva por título “Mágica Tribu”.

Se trata de diez semblanzas sobre la vida de José Vasconcelos (México), Juan Rulfo (México), Miguel Ángel Asturias (Guatemala), Augusto Monterroso (Guatemala), Salvador Salazar Arrué (El Salvador), Roque Dalton (El Salvador), José Coronel Urtecho (Nicaragua), Robert Graves (Inglaterra), Juan Ramón Jiménez (España) y Julio Cortázar (Argentina).

“Son semblanzas que tienen un lado humano. Anécdotas que yo espero transciendan a la anécdota”, dijo Claribel Alegría a Caratula.net

Claribel también nos confesó que unas de sus semblanzas favoritas es la que escribió sobre Julio Cortázar, ya que sostuvo con él una amistad muy fuerte desde que se conocieron en Buenos Aires en 1962, y eso, afirma, le da un tono más intenso al escrito. A continuación compartimos un fragmento de la semblanza sobre la vida del escritor y poeta argentino:
Julio Cortazar (1914-1984)

A Julio le encantaban las anécdotas divertidas. Nos contó que una vez, revisando fichas de algunas muchachas que aspiraban a ser traductoras en la UNESCO, se encontró una que decía: "Nombre: Fulana de tal, fecha de nacimiento: junio de 1943, sexo: una vez en Nebraska". Nos hacía reír mucho con algunos de sus chistes, que resultaban más divertidos con sus erres francesas.
Julio era un esteta. Leía muchísimo, iba a los museos, a las exposiciones, le fascinaba la música, sobre todo la música clásica y el jazz. Tocaba la trompeta sólo para él. Nunca dejó que lo escucháramos.
No era metódico en su trabajo. –Puedo pasar meses sin escribir –me decía-, y no me importa nada-, pero si algo me obsesiona escribo día y noche sin parar.
Cuando empezó a escribir El Perseguidor, en París, terminó quince páginas en una noche y luego se atoró. Nada podía hacer.
Años más tarde se encontró en Ginebra, entre muchos papeles, con el manuscrito inacabado. Se había olvidado de su existencia. Lo leyó cuidadosamente y ese mismo día terminó el cuento.
Hicimos algunos viajes cortos por Francia e Inglaterra. Un día nos llamó por teléfono para decirnos que era necesario ir a Londres a ver la pieza Marat Sade, de Peter Weiss, dirigida por Peter Brooks. Aceptamos encantados, y mientras cruzábamos el Canal de la Mancha, sorbíamos té inglés y saboreábamos deliciosas galletitas, Julio se puso pálido y se levantó a vomitar. Lo siguió Aurora y después yo. Sólo Bud se quedó terminando el té y las galletas. -Eso no vale-, le decía Julio-, estuviste en la Marina durante la guerra, ¿no es así? Eso no vale.
Pero valieron la pena los mareos. La pieza de teatro estuvo magistral y Julio se inspiró para el cuento Instrucciones para John Howell.
Poco o nada le interesaba la política cuando lo conocimos, pero en el 63 ó el 64 los cubanos los invitaron a visitar la isla a él y a Aurora, y Julio regresó cambiado.

Tomado de www.caratula.net
Revista Centroamericana de Cultura
Dirigida por Sergio Ramírez

Francisco Ruiz Udiel
"A la poesía le corresponde imaginar el mar"

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