Friday, August 11, 2006

T R A D I C I Ó N E I N J U S T I C I A

Ninguna mujer tiene por qué aguantar a un hombre, ni a una cultura impuesta por hombres. A decir verdad las mujeres son la mayoría en el mundo, y la mayoría por justicia y democráticamente tiene derecho a cambiar la cultura de corte machote, mejor, la tradición; pues la cultura es algo más general e inevitable como, por ejemplo, "ser social". Sin embargo, una tradición, una costumbre, se erradica voluntariamente porque ésa defienda un insistente error: una locura, una ignorancia, un privilegio dominador para unos cuantos. En efecto, sólo un ser humano evoluciona con una conciencia social sobre la realidad si es capaz de deshacer, de prescindir de elementos no útiles para la mayoría. Cualquier sabio ya lo dijo, por cuanto el progreso puede y debe superar sus prejuicios, sus errores -lo contrario no es ni siquiera cultura, sino fundamentalismo o dogmatismo -. Jesucristo rompió casi con toda la tradición religiosa; por supuesto, dio valientemente una dimensión nueva a lo religioso, un -por fin- humanismo, una empatía que, con el paso del tiempo y con la ansiedad de poder de los mismos - ¿para qué nos vamos a engañar?-, se ha dirigido hacia la manipulación o hacia lo inquisitorio desde el trono eclesiástico o desde la cerrazón sectaria de los que se han separado de él. El caso es que la tradición se impulsa -se proyecta- a toda costa sin ver, sin prever, las nuevas condiciones y necesidades de la sociedad; con transigencia, claro. Por eso los poderes fácticos deberían, sí, priorizar sobre ciertas cosas que pasan y, paulatinamente, dar de lado a esas atenciones tradicionalistas sublimadas sobremanera; me refiero al obsesivo interés que ofrecen por informar, hasta el último detalle, sobre las tonterías que se provocan en los países ricos -en EE.UU., por ejemplo-. La "ablación del clítoris", la explotación de niños, el alistamiento de niños para la guerra, la permisión de tenencia de armas en los niños, la vejación de los derechos de la mujer, la "pena de muerte", el desangramiento gratuito de animales para la diversión, el desprecio a alguna etnia, etc., son costumbres -tradiciones- en algunos países con mucho orgullo o estupidez patriótica. Muchas de las que llamamos "señas de identidad" son en claridad prejuicios, conocimientos erróneos que han señalizado, que han marcado a pueblos o a países; por eso siempre he criticado la obsesión por las referencias que mantienen algunos, pues toda referencia -desde el contexto psicológico- es una obsesión, una fijación o elección fija -de esto sí y aquello no- de la voluntad y, en la mayoría de las ocasiones, un prejuicio, pero en todas un retroceso frente a lo demás que significa evolución. En concreto, en algunos países centroamericanos -sin generalizar- se juzga a la ligera por cuatro incompetentes que poco saben de "derechos humanos". En concreto, debido a sectas enloquecidas o a fanáticos sin cabeza, a algunas mujeres se les persigue y se les asesina de la forma más impune - duele lo que pasa en Ciudad Juárez-. Pero la mujer ya -que es un sufrimiento-, de hecho, aguanta la tradición secular de negar, de destruir su propia sexualidad -la que sienta- mientras que el hombre se la monta a su pleno gusto con el consentimiento o con la segura connivencia social. Inquisición, santa o no, que en realidad le dura y le durará para su desgracia, ella que es la que debe obedecer -porque anteriormente se la obligó a obedecer por. costumbre-. Los machotes, esos, los hay por doquier, en todos sitios, y más en aquél que se sitúe lo más apartado del conocimiento de la mayoría - a la manera medieval-; bien, aun así, algún día se le acabará a él tal folclor, y la mujer ya voluntariamente podrá llevar velo o no, también podrá estudiar o no, también podrá rehusar de su marido machista -al instante-. Este es el verdadero progreso: el que pueda cualquiera -con los recursos suficientes- ser persona libre, libre de las ataduras "costumbristas" que benefician o que ayudan siempre a unos. Sí, se evoluciona inteligentemente cuando una persona pueda decidir sobre su vida sin que recaiga sobre ella el desprecio o la condena tradicional de los demás. Una mujer, al igual que un hombre, es un ser humano -ni más ni menos- con pleno derecho a decidir qué tipo de vida desea para vivirla -nadie la vivirá por ella-, sin que ello suponga enfrente una jauría de persecución o de loca intransigencia. IMPORTANTE.- Hay que distinguir lo que es causa, efecto o propiedad que son "principios", nunca referencias. Nunca una causa es referencia, la causa existe porque existe al margen de todo: es una acción causante de otras acciones pero siempre considerando antes que todas las acciones son causantes por... principio, ¿se comprende? Más claro: En cuanto se impone o se dice o se da una referencia es siempre porque tú la has dicho, la has establecido -para algo-, tú has dicho "tomo la referencia de" correspondiendo siempre a un "¿para qué?"; luego, conlleva obligatoriamente una intención, una preferencia o elección para ti: una voluntad. Veamos, "El calor produce la dilatación" es sólo un principio al margen de la voluntad, no, no es una elección, ni posee siquiera un "¿para qué?": no es una referencia, una fijación -que se hace hacia modelos de voluntad- o determinación de la voluntad. Entonces, sí, las referencias son sólo utilizadas como simples utilidades o conveniencias sociales; aunque no saber qué son acarrea, en el fondo, un ya prejuicio intelectual, una sinrazón de la cual puede alimentarse la tradicción. Oswaldo ROSES

Thursday, August 10, 2006

Periodismo salvadoreño atado por gran capital


VER EL ARCHIVO DE VOX POPULI
No existe una verdadera libertad de los medios noticiosos a informar objetivamente sin ser castigados por el gobierno.
Con este caso de la captura de Carmen Elena Simán por lavado de dinero en beneficio del narcotráfico colombiano ha quedado establecido el control casi total del poder
económico salvadoreño y de su gobierno para evitar que ciertas noticias se den a conocer públicamente por los medios de comunicación, los cuales en su gran mayoría controla ARENA.
Bajo este control de la difusión periodística es que este caso ha permanecido "escondido" porque se trata nada menos de una de las màs poderosas familias empresariales del país.
Critican a Cuba señores de ARENA pero ejercen el mismo exacto control de los canales de televisión, rotativos y radios salvadoreños, se rasgan las vestiduras diciendo:
"ay de aquel que hable mal de Fidel Castro en Cuba".
Pero...... ¿y en El Salvador ?
"Ay de aquel medio que se atreva a difundir la noticia de que Carmen Elena Simán Dada de Jaar esta presa o prófuga por lavado de dinero en beneficio del narcotráfico colombiano.
ARENA todavía se da el lujo de decirle al pueblo que viven bajo un Estado de derecho y una democracia.
Como ya controlan el Estado, entonces eso les da el derecho de hacer lo que les venga en ganas.
En El Salvador, el pueblo tiene derecho a saber, "lo que el Estado quiera". Critican el sistema de cuba, pero ustedes areneros son iguales o peores censuradores y violadores de la libertad de expresión.Felipe Mondragónhttp://www.semanarioelindependiente.com/
Enviado por Camila Amiga de brevespacio
Gracias por la colaboración.

Wednesday, August 02, 2006

Una tierna Maldición



¨ Noche tras noche

y lágrimas de escorpión

por decir un resistir...,

un resistir ¨

Oswaldo Roses, muestra a brevespacio su publicación, realizado en Colombia en el presente año.

Libro pequeño en tamaño de poesía, pero su contenido es un oasis de corazón en el viento, llegando a una eterna maldición en tiempo virgen, pero para no dejarte muy picado con este libro, te puedo informar que dentro de la obra, no todo es estéril y que siempre plasma una envoltura con banderas de dioses, que, como el autor, se encuentra siempre corazoneando.

Gracias por compartir tu obra a www.brevespacio.com

Mágica Tribu


El libro más reciente de Claribel Alegría.
A inicios de agosto, Editorial Índole de San Salvador, dará a conocer el más reciente libro de la poeta nicaragüense-salvadoreña Claribel Alegría, que lleva por título “Mágica Tribu”.

Se trata de diez semblanzas sobre la vida de José Vasconcelos (México), Juan Rulfo (México), Miguel Ángel Asturias (Guatemala), Augusto Monterroso (Guatemala), Salvador Salazar Arrué (El Salvador), Roque Dalton (El Salvador), José Coronel Urtecho (Nicaragua), Robert Graves (Inglaterra), Juan Ramón Jiménez (España) y Julio Cortázar (Argentina).

“Son semblanzas que tienen un lado humano. Anécdotas que yo espero transciendan a la anécdota”, dijo Claribel Alegría a Caratula.net

Claribel también nos confesó que unas de sus semblanzas favoritas es la que escribió sobre Julio Cortázar, ya que sostuvo con él una amistad muy fuerte desde que se conocieron en Buenos Aires en 1962, y eso, afirma, le da un tono más intenso al escrito. A continuación compartimos un fragmento de la semblanza sobre la vida del escritor y poeta argentino:
Julio Cortazar (1914-1984)

A Julio le encantaban las anécdotas divertidas. Nos contó que una vez, revisando fichas de algunas muchachas que aspiraban a ser traductoras en la UNESCO, se encontró una que decía: "Nombre: Fulana de tal, fecha de nacimiento: junio de 1943, sexo: una vez en Nebraska". Nos hacía reír mucho con algunos de sus chistes, que resultaban más divertidos con sus erres francesas.
Julio era un esteta. Leía muchísimo, iba a los museos, a las exposiciones, le fascinaba la música, sobre todo la música clásica y el jazz. Tocaba la trompeta sólo para él. Nunca dejó que lo escucháramos.
No era metódico en su trabajo. –Puedo pasar meses sin escribir –me decía-, y no me importa nada-, pero si algo me obsesiona escribo día y noche sin parar.
Cuando empezó a escribir El Perseguidor, en París, terminó quince páginas en una noche y luego se atoró. Nada podía hacer.
Años más tarde se encontró en Ginebra, entre muchos papeles, con el manuscrito inacabado. Se había olvidado de su existencia. Lo leyó cuidadosamente y ese mismo día terminó el cuento.
Hicimos algunos viajes cortos por Francia e Inglaterra. Un día nos llamó por teléfono para decirnos que era necesario ir a Londres a ver la pieza Marat Sade, de Peter Weiss, dirigida por Peter Brooks. Aceptamos encantados, y mientras cruzábamos el Canal de la Mancha, sorbíamos té inglés y saboreábamos deliciosas galletitas, Julio se puso pálido y se levantó a vomitar. Lo siguió Aurora y después yo. Sólo Bud se quedó terminando el té y las galletas. -Eso no vale-, le decía Julio-, estuviste en la Marina durante la guerra, ¿no es así? Eso no vale.
Pero valieron la pena los mareos. La pieza de teatro estuvo magistral y Julio se inspiró para el cuento Instrucciones para John Howell.
Poco o nada le interesaba la política cuando lo conocimos, pero en el 63 ó el 64 los cubanos los invitaron a visitar la isla a él y a Aurora, y Julio regresó cambiado.

Tomado de www.caratula.net
Revista Centroamericana de Cultura
Dirigida por Sergio Ramírez

Francisco Ruiz Udiel
"A la poesía le corresponde imaginar el mar"