La historia de Jeb
Durante su crecimiento, su madre entraba en el dormitorio y lo despertaba a las 5:30, diciendo : "Jeb, va a ser un gran día".Pero eso no era lo que el niño deseaba oír a esa hora de la mañana. Su primer trabajo cada día era salir y traer el carbón para encender el fuego y calentar la casa. Lo aborrecía. Un día cuando ella entró y dijo: "Va a ser un gran día", Jev respondió bruscamente:- No, mamá. Va a ser un día asqueroso. Estoy cansado. La casa está fría. No quiero levantarme y traer carbón. !Es un día horrible¡- Querido -ella contestó- no sabía que te sentías así.¿Por qué no vuelves a la cama y duermes otro poco?- ¿ Por qué no pensé en esto antes?- se dijo creyendo que había dado en el clavo.Despertó dos horas después. La casa estaba caliente, y podía oler el desayuno que estaban preparando. Salió de la cama, se vistió y fue a sentarse a la mesa de la cocina.-Estoy hambiento --dijo. He descansado bien. Ya está listo el desayuno. Esto esta perfecto.--Querido-- dijo mamá--, hoy no hay comida para ti.¿Recuerdas qe dijiste que iba a ser un día horrible? Como madre, voy hacer lo mejor que pueda para que tengas un día horrible. Vuleve a tu dormitorio y quédate allí todo el día. No tienes permiso para salir de allí, y no vas a tener nada para comer. Nos veremos mañana a las cinco y media.Jeb regresó a su dormitorio desanimado y se acostó. Pudo dormir más o menos otra hora. Pero eso era todo lo que una persona puede dormir. Pasó todo el día deprimido en la habitación. con un hambre que crecía con el paso del tiempo. Cuando oscureció volvió a meterse en la cama y trató de dormir.Despertó varias horas antes del amanecer. Se vistió. Estaba sentado a la orilla de la cama cuando la mamá abrió la puerta de su habitación a las cinco y media. Antes que ella dijera algo, Jeb se puso de pie de un salto y dijo: "Mamá,¡va a ser un gran día!Lo que era cierto para Jeb es cierto para usted también.Usted puede cambiar su actitud. Quizá no pueda cambiar las demás cosas, pero definitivamente puede hacer que su actitud sea más positiva. Si lo trata, pronto descubrirá que la mejor mano de ayuda está en el extremo de su propio brazo.
Libro El mapa del éxitoAutor: John C. Maxwell
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