Friday, July 06, 2007

Planeta Azul (borrador)

Era una tarde soleada, el viento cálido recorría las calles de la cuidad perdida y las hojas curiosas llevadas por la brisa parecían bailar al compás de mi caminar pausado, llevaba mi cámara como era costumbre y mi libro de anotaciones en un bolso viejo de cuero oscuro que me regalo un amigo hace ya unos años.

Caminaba como sin rumbo, y es que efectivamente me encontraba en la disyuntiva si irme a descansar a mi apartamento o dirigirme al mismo lugar de siempre: El Café Arco. Había sido un día de muchas notas sobre el acontecer mundial y como se comprenderá sería interminable si quisiéramos contar cada historia sobre guerras sin sentido, sobre contaminaciones, pobrezas, miserias humanas que al final han sido provocadas por los mismos hombres que no supieron manejar uno de los planetas mas hermoso de la galaxia, pero en fin hay mucho que decir sobre esto.

Quería escribir un poco de fantasía, para liberar mi mente de tanta realidad aterrante, la magia es mi pasión, los mundos encantados que solo existen cuando queremos verlos, pero que en este planeta todo loco y fugaz, pasan desapercibidos todo esto de mundos de colores, estrellas fugaces, complots galácticos, amores encantados, en fin, todas esas cosas.

Eso de amores encantados me ha hecho recordar aquella historia que leí hace ya un tiempo en un periódico del barcito de la calle dorada, la historia del planeta azul, múltiples viajes he realizado en búsqueda de mas información sobre esto, mucha gente escuche hablar sobre ella, en las diferentes galaxias que he recorrido.

En todo este pensar llegue a Arco, salude a algunos amigos que con frecuencia se miran en esos espacios de tranquilidad y esparcimiento, me senté en la mesa de costumbre, al lado de una ventana con marco de madera, la mesa con flores violetas y naranjas, con un mantel azul.

Pedí lo mismo de siempre, un café negro con una dona de chocolate, saque mi libreta de anotaciones para no dejar escapar ningún pensamiento que pudiese venir a mi mente, me acomode en la silla y mire por la ventana para contemplar esa hermosa tarde de verano, la gente pasaba de un lado para otro, me detuve un poco en sus expresiones tan diversas, unos van corriendo como si quisieran alcanzar a alguien o quizás el tiempo los ha alcanzado a ellos, otros van con el seño fruncido como si tuviesen dolor de estomago, otros tristes, otros sonriendo, justo esta pasando un señor con un perro grande y peludo casi igual a el, que gracioso y ............

Me levante de repente, casi de impulso, metí el cuaderno al bolso con mis demás partencias lo mas rápido que pude , deje el dinero del café y la dona de chocolate en la mesa y salí casi sin despedirme, camine tan veloz como pude para no perder de vista a aquel hombre, no era posible que fuera Fausto Cienfuegos, al fin!.

Camine con paso aligerado entre la gente, que en ese momento me parecía una multitud, cuando vi terminar la calle decidí gritar su nombre para no perderlo: Señor Fausto Cienfuegos!!!, fue entonces que aquel sujeto con aire misterioso se detuvo, dio la vuelta y dirigió su mirada justo en mi, como si supiera que de mi boca salió ese grito con media fuerzas y medio cansancio.

Llevaba una barba espesa, sus ojos eran negros brillantes, llevaba puesto un sombrero negro, un saco gris, una cadena en su pantalón y unos extraños tenis rojos q no combinaban nada con el atuendo, me acerque a el y extendí mi mano en señal de saludo...

...Que tal dije sonriendo, es usted el Señor Fausto Cienfuegos verdad?, el acertó con un movimiento de cabeza y con una expresión de extrañes por mi aparición inesperada, la verdad es de entender que no todos los días te sigue un sujeto y te intercepta de esta manera pero sin pensar empecé a hablar como en un monologo casi sin respirar:

Es usted el personaje de esa famosa historia del planeta azul? malas o buenas lenguas dicen que la curiosidad mato al gato, y quizás sea yo un gato disfrazado de humano, pero es que quisiera saber si aquella historia es cierta y Ud. al parecer tiene que ver mucho con ella o no?. En ese momento Cienfuegos puso su mano en el hombro en señal de que me detuviera en tanta palabrería o para que tomara un poco de aire no se. Perdóneme le dije, ni me he presentado, usted comprenderá que son las ansias de escuchar su historia.

Yo soy Eliot Capell, un periodista dedicado a recorrer planetas en búsqueda de historias de diversos tipos pero le confieso que las que mas me apasionan son las que están llenas de magia y fantasía.

Empezamos a caminar despacio, el me escuchaba con antecion y curiosidad, saco un puro de el bolsillo de su pantalón y lo encendió, el olor empezó a impregnarse lentamente en nuestras ropas y nuestro olfato lo percibía con mas intensidad a medida que avanzamos por la calle, yo continué hablando pero ya con mas calma.

Le contaré como fue que me entere de su historia señor Cienfuegos le dije con apresuro, un día hace ya unos siglos atrás, estaba sentado yo en barcito que queda cerca de la calle dorada, una calle larga con olor a pan, era una tarde de verano como la hoy, con la brisa fresca casi perfumada, me senté en una silla relajadamente y vi una revista en la mesa de la par con un titular que decía: “Realidad o Fantasía”, entonces me levante para leer de que se trataba aquel curioso articulo.

En ese entonces yo iniciaba mi carrera periodista, a lo largo de estos años he visto y escrito muchas historias, crudas realidades que azotan con las alegrías e ilusiones de muchos, pero también he buscado escribir historias mágicas como de cuentos de hadas, esas son las mas cuesta encontrar hoy en día, en un mundo donde las ilusiones y los sueños se han escondido debajo de la cama. He recorrido muchos planetas como le dije y he escuchado sobre una historia repetidas veces, la historia del planeta azul.

Llegamos de vuelta al café Arco, me detuve preguntándole si se le antoja un café, me dijo que si, que le apetecía uno negro con una dona de chocolate, sonreí y entramos, nos sentamos en la misma mesa que hace unos minutos atrás había abandonado abruptamente.

Fue entonces que para mi sorpresa que el empezó a hablar como si nos conociéramos desde siempre. Bueno señor Elliot es un gusto conocerlo me dijo con vos fuerte, que manera mas curiosa de reunirnos no le parece?, déjeme decirle que se perfectamente sobre esa historia que a usted le interesa escuchar, porque yo soy parte de esa historia que se volvió por muchos siglos una leyenda.

La historia dice que hace ya mucho tiempo en una galaxia muy lejana había un planeta de color azul metálico, brillaba como si estuviera sonriendo a cada momento, se podían ver a las estrellas jugar con lazos de colores y con la magia revoloteando por doquier como alas de colibrí, en definitiva era un planeta singular, con sueños e ilusiones por doquier, con luchas y ganas para mantenerse así de encantador y azul.

En ese planeta, habitaban dos corazones enamorados, que parecían a ver nacido el uno para el otro, eran de esos amores que como dice usted ahora están escondidos debajo de la cama, no había necesidad de que se hablasen, a veces ellos solo se sentían y se miraban, nadie entendía como se comunicaban, pero eso si, a el le gustaba recitarle versos y a ella respondérselos con dulces palabras, pero hubo un día que la luna menguante quiso probar ese amor, y les dejo una nota con polvo lunar que decía: “Ese amor no es mágico es un espejismo”, tanto el como ella se quedaron tristes al leer semejante frase, no pudieron repudiarla en ese mismo instante sino que dejaron que invadiera su mente y con los días dejaron de escribir versos hermosos el uno para el otro y de hablarse solo con verse, hubo ocasiones que se les escucho gritar, al parecer sus corazones se había separado tanto que no se escuchaban ya.

Fue entonces que un día la luna bajo donde ellos y reprendió su duda, les contó que había sido ella quien había dejado esa nota en una noche de menguante, les dijo que jamás jamás jamás un verdadero amor debe dudar de su magia porque allí esta la bendición que lo mantiene. Así que a partir de ese momento la luz brillante de la luna quiso darles una lección para que no olvidaran nunca que un verdadero amor no tiene dudas ni debilidades, sino que lucha y se fortalece cada día.

Enérgica la luna les dijo que a partir de ese momento tendrían que pasar 7 mil siglos separados, se reencontrarían en otro planeta al finalizar este tiempo, el brillo de la luna al ver la tristeza que provoco esta sentencia, permitió a Fausto Cienfuegos y a Alejandra Marino despedirse con un beso de color azul, beso que se grabaría en sus mentes hasta el día que pudiesen reunirse y esa seria la única forma de reconocerse.

Durante este tiempo cada uno recorrería las galaxias y planetas para pintarlos de colores alegres y llevar magia y de luz a otros seres, contarles sobre el amor verdadero y sobre la fe, deberían enseñar a la gente que todo es posible y que por lo bueno siempre vale la pena luchar, y vivir sus vidas con esta filosofía ....

No puede ser dije , es cierto entonces señor Cienfuegos, es usted el protagonista de esta historia, pero cuénteme a donde fue después de ese día, que hizo, cuanto tiempo mas falta para que se termine ese tiempo?. Calma Elliot me dijo, déjame continuar.

Yo agarre una maleta, metí solo un par de tenis rojos, un libro, una cámara, un ipod y un estuche con cientos de colores y me subí en una nave espacial color azul metálico para iniciar mi recorrido, viaje por muchos lugares, conocí culturas inimaginables, pensaba en mi amor y al pasar los años soñaba con un amor, luego de otros buscaba un amor, y en unos siglos yo necesitaba un amor. El Ultimo planeta al que llegue se llama Tierra, que es precisamente donde estamos en este momento, me apasione por la música, las obras, las estructuras, también por los libros y los versos, por las luchas y las causas justas y mi corazón seguía buscando un amor.

Fue entonces que un día inesperado para mi, y que sin saberlo con certeza había llegado a su fin el conteo de 7 siglos, tengo que confesarle que mi mente había borrado toda esa historia que acabo de contarle, pero no mi corazón ni las estrellas, ni la magia ni los colores y mucho menos la luna. Todo el universo conspiro para este encuentro y yo sin saberlo!

Fue un 31 de mayo para ser exacto del año terrícola 2006. ese día inicio como cualquier otro, camine por las calles, comí nueces con miel como era costumbre y escuche música por la tarde pero en la noche justo cuando las estrellas cómplices del complot galáctico salieron a pasear, decidí pasear yo también en un cohete rojo, llegue justo al mar de negro, había vino, violines y gente, justo allí vi mis ojos brillar en otros, eran los de ella, inmediatamente me pregunto: Eres músico? Y yo empecé a contar un poco de mi fascinación y mis viajes y todo lo demás que me gusta hablar. Algo reconocí en ella y algo ella reconoció en mi, pero había pasado mucho tiempo como para saber de que se trataba.

Yo atrape su mirada en mi cámara, con los días la busque para dar un paseo por las nubes y la sentí cercana a mi como si formara parte de mi vida, como si nos conociéramos de hace mucho, pero no tuve la certeza hasta ese día en que nuestros labios se encontraron, en ese momento fue que nos reconocimos porque era un beso azul: había encontrado a mi amor.

Realmente me siento emocionado, Fausto, por que no decirlo fascinado con su historia, puedo fotografiarlo para mi articulo?. En ese momento se levanto sonriente y me dijo claro que si puede hacerlo, pero tendrá que ser con mi amada, porque ahora ya no soy uno somos dos y pronto seremos tres.
Por Camila Alejandra Arias
(trabajo en borrador, que lo disfruten, con un rico café con sabor a Cuscatlan)

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