Monday, October 15, 2007

Libro: El Salvador (Monografía) 1963 Roque Daltón ( salvadoreño)

Será un acceso de resentimiento contra la oligarquía salvadoreña o simple propaganda incendiaria.Lo que Dalton nos ofrece, es la visión histórica de un joven que no se queda con nada y arremete contra todo, sin miedo alguno, bajo la protección de la fresca revolución cubana.Así como sus poemas, que expresan lo que siente en la piel, Dalton se estrena como historiador de una manera rápida o ligera y de estilo propagandístico.Sin embargo, para un novato lector de la literatura salvadoreña, como yo, me resulta muy interesante la recopilación inicial de bibliografía pre-colonial y colonial, los extractos de las Cartas de Don Pedro de Alvarado, y los sucesivos acontecimientos pre-independencistas, que ponen en perspectiva el coraje de nuestros indios.Luego a la mitad del libro no dejan de repicar las palabras "oligarquía" e "imperialismo" muy de moda, pienso yo, en ésta época de revolución, palabras satanizadas y coloradas años después.El libro presenta una foto de la mente de los revolucionarios de la época y profetiza el difícil desarrollo de los países centroamericanos en las décadas siguientes.Asimismo es un grito de independencia olvidado, en contra de la intervención Norteamericana tan normal en la actualidad. Intervención abanderada de "capitalismo" y "libre mercado" en nuestros días.Como dijo una vez el historiador y político Wiston Churchill a un enemigo suyo en el parlamento "La historia te va a condenar!! te lo aseguro, por que yo voy a escribirla!", este libro demuestra que la historia es una luz reflejada.En fin es un libro que debe ser leído para comprender el espíritu de estos artistas "comprometidos" de la época. Los que quieren hacer historia deben de empezar por estudiarla.Por Roger Moreno

El jardín de las delicias

¿Acaso es nada más que una zona de abismos y volcanes enplena ebullición, predestinada a ciegas para las ceremonias de laespecie en esta inexplicable travesía hacia abajo? ¿O tal vez unatajo, una emboscada oscura donde el demonio aspira la inocenciay sella a sangre y fuego su condena en la estirpe del alma?¿ O tansólo quizás una región marcada como un cruce de encuentroy desencuentro entre dos cuerpos sumisos como soles?No. Ni vivero de la Perpetuación, ni fragua del pecado original,ni trampa del instinto, por más que un solo viento exasperadopropague a la vez el humo, la combustión y la ceniza. Ni siquieraun lugar, aunque se precipite el firmamento y haya un cielo quehuye, innumerable, como todo instantáneo paraíso.A solas, sólo un número insensato, un pliegue en las membranas de la ausencia, un relámpago sepultado en un jardín.Pero basta el deseo, el sobresalto del amor, la sirena delviaje, y entonces es más bien un nudo tenso en torno al haz detodos los sentidos y sus múltiples ramas ramificadas hasta elárbol de la primera tentación, hasta el jardín de las delicias ysus secretas ciencias de extravío que se expanden de prontode la cabeza hasta los pies igual que una sonrisa, lo mismoque una red de ansiosos filamentos arrancados al rayo, lacorriente erizada reptando en busca del exterminio o la salida,escurriéndose adentro, arrastrada por esos sortilegios que soncomo tentáculos de mar y arrebatan con vértigo indeciblehasta el fondo del tacto, hasta el centro sin fin que se desfondacayendo hacia lo alto, mientras pasa y traspasa esa orgánicanoche interrogante de crestas y de hocicos y bocinas, conjadeo de bestia fugitiva, con su flanco azuzado por el látigodel horizonte inalcanzable, con sus ojos abiertos al misteriode la doble tiniebla, derribando con cada sacudida la nebulosamaquinaria del planeta, poniendo en suspensión corolas comolabios, esferas como frutos palpitantes, burbujas donde late laespuma de otro mundo, constelaciones extraídas vivas de suprado natal, un éxodo de galaxias semejantes a plumas girandolocamente en el gran aluvión, en ese torbellino atronador queya se precipita por el embudo de la muerte con todo el universoen expansión, con todo el universo en contracción para el partodel cielo, y hace estallar de pronto la redoma y dispersa en lasangre la creación.
El sexo, sí,más bien una medida:la mitad del deseo, que es apenas la mitad del amor.
Olga Orozco

Sobre el amor


A modo de E-Ditorial...

Acerca del amor se puede decir hoy lo que Freud decía en 1913 en sus consejos técnicos : "el hombre civilizado actual observa en las cuestiones de dinero la misma conducta que en las cuestiones sexuales, procediendo con la misma doblez, el mismo falso pudor y la misma hipocresía" (Tomo 14- Pág. 127).
En la página 149 del mismo tomo: " En un principio no parece, ciertamente, que el enamoramiento surgido en la transferencia pueda procurarnos nada favorable a la cura. La paciente, incluso la más dúctil hasta entonces, pierde, de repente, todo interés por la cura y no quiere ya hablar, ni oír hablar más que de su amor (*) para el cual demanda correspondencia. No muestra ya ninguno de los síntomas que antes la aquejaban, o no se ocupa de ellos para nada y se declara completamente curada(**)."

Observaciones: (*) es decir, habla de lo que cree tener y no de lo que le falta
(**)es decir: no habla.

Si los libros de la Ley están separados de los del Amor, será porque la única manera de acceder a éste es por la trasgresión. Pero ¿a cuál ley?
La mujer histérica (¿la mujer?) busca una ética pero sólo acepta una estética. Siendo la histérica la más exitosa de las técnicas evitativas de la castración y no habiendo ética que no pase por ésta, su deseo de ser castigada en la realidad es sólo el intento, o la mascarada de pasar por ella. El deseo de la histérica es un deseo de ética jamás alcanzado. Su máxima reflexión la alcanza al reconocer que algo ajeno a sí mismos rige la conducta de los otros. Su máximo saber consiste en el simulado acomodamiento a ese orden. Aquella que probó su poder histérico no renuncia jamás a él.
Lo que la histérica se pregunta es cómo ser una mujer para otra mujer, único paso posible para el descubrimiento de su deseo hacia el hombre, ya que si algo ella sabe es cómo ser el deseo de ese hombre.
Una tribu de indios americana sostiene que el hombre tiene que salir de la sombra de su padre para encontrar la luz. ¿es función del padre, de la madre, o de quién permitir esta salida del hombre?
A propósito de La Bella y La Bestia : Cuando La Bestia se transforma en príncipe por la magia del amor de la Bella aquel le dice: "es por tu amor que me ves así".
¿A ella le basta su hermosura para que el hombre la quiera?: En el cuento parece que no, ya que ella se entrega a la voracidad de la Bestia para salvar la vida de su padre, es decir ya hay un acto de amor que es conocido por la Bestia.
Él es feo y cuida su rosal, sustituto de la belleza que no osa pedir. O que no encuentra. Ella sólo puede tomar de él su alimento y su demanda de amor. El milagro se produce cuando La Bella entrega su amor a la Bestia. Es ahí cuando aparece el hombre hermoso ante los ojos de la mujer y él deja de sentirse la bestia para iniciar el camino de su humanización. ¿Es la mujer la que saca al hombre de su sombra?
Algún paciente me ha dicho: "busco a la mujer que me enseñe a ser hombre".
Por amor se entiende una multiplicidad de productos que cada cultura produce según las civilizaciones y que como dice Etienne Gilson, sólo tienen en común algunas figuras del lenguaje.
No menos escéptico es J. Poncela cuando lo define como un sistema de espejos colocados de tal manera que estando solos, nos parece que estamos acompañados.
La pasión, en cambio, parece ser una manera de estar enfermo, sólo que como la tuberculosis en la época romántica, hay períodos en que está de moda.
Siendo en los bilingües el idioma maternal el "asexuado", será necesaria la presencia de una nueva mujer que enseñe el vocabulario del sexo.
Para el amor sexuado no hay continuidad sino ruptura, en el hombre.
Para la mujer, el amor sexuado es la continuidad perfecta.
Irving Stone, ese despreocupado hacedor de vidas famosas, imaginariza así el diálogo de Van Gogh con una prostituta:
- "....¡hace tanto que una mujer no ha tenido un gesto afectuoso para mí!
- Es extraño. Usted no es mal parecido
- Pero soy desgraciado en el amor
- ¿Sí?. ¿Pedimos otra ginebra?"
Más adelante dice: "El deseo de éxito lo había abandonado; trabajaba porque tenía que hacerlo, porque le impedía sufrir demasiado, mentalmente, porque distraía su mente. Podía pasar sin esposa, sin hogar y sin hijos; podía pasarse sin amor, amistad y salud; podía arreglarse sin comodidades y sin alimentos casi, y aun se podía pasar sin Dios. Pero no podía privarse de algo que era más grande que él mismo, de algo que era su razón de vivir: el poder y la habilidad de crear."
¿Sí?. ¿Pedimos otra ginebra?
Jorge Nonini