lunes, enero 31, 2005

Bohemio

Tus costumbres liberales y desordenadas
se cruzaron con la ¨m¨ y el pelirojo en la banca
Invocando espíritus risueños
Murmure tu irregularidad
frente a sombras de aguas no cristalinas
rodando peces de colores extranjeros

Entre risas, necesidad y pulcritud
Veías el escapulario de ella
Transpirando el amor silencioso
Con el sello de un beso archivado

El tiempo decidió plasmar la fotografia en el espesor
cuatro días
con valentía de asesinar lo femenino
uniendo géneros, oliendo géneros
recibimos la piedra dorada de amanecer.
Mis alas son cortas, fueron usadas por la ausencia
Aplaudiré mi servilismo durante algunos segundos
Y la lluvia marcará el mapa al silencio

No debes sentir su abrazo
derrocharé y besaré tus hijos muertos
duele, no tiene sentido.

Humecté tu cuerpo siguiendo tu línea inestable
ríes sobre mi presencia
comparándote con un perro caliente.

Desde el techo veía tu desnudez vestida
la timidez era un buen atuendo
sin intención de entrega nuestro espesor
inconscientemente ambientamos la almohada

Deje huella de sangre en el cuarto sin luz
y la mente perturbada de violencia
cerramos con un pequeño candado
y nos despedimos con nubes vistiendo montañas
Y rostros deseosos de volver.

Hechizo

sanaré mis labios
y no hablarán más de ti
restauraré mis manos que nunca tocarán tu cuerpo
y mis pensamientos desaparecerán de tu vida
al congelar mi palpitar no sabrás que existo o vivo.

En la tarde
mudaré mi cuerpo excitado
ese que nunca amarás
desconectaré mi promesa con tu cuerpo uno solo para tanto amor
Algún día
oirás hablar de mí, correrás y será demasiado tarde.

a R.M. en su viaje

I
Fue un día de entrega,
pero la noche llego en silencio descarada (desnuda)
sin tocar la puerta embarro mis paredes de sustancia pura y solitaria.

II
Espero que tu regreso no tengas la oportunidad de secar mejía
y que no te sientes en primera fila a ver los dedos nocturnos desquiciados,
Deseo seas el actor principal.

III
No deseas ver mi rostro
Prefieres la espalda de la muerte,
No deseas tocar mis labios
Más bien dibujas mi noche.

IV

Esta vez tú has ganado no es un acto de rendición, cobardía,
por favor, sólo permite sacar por diez minutos mi blanca bandera
e instalarme frente al amigo espejo arto de mi flaqueza.

Futuro

10 de abril de 2005
reencuentro extranjero
tu piel marcará mundos
mi piel sudará la espera.

Suicidio

25 de junio de 2003.
El Salvador, Soyapango.
Centroamérica


Acto I
Oliendo fraternalmente el espíritu que reposa sobre mis venas, me encuentro junto a la inyección infectada, que llena mi sangre de agua y arena, traslado poco a poco la efectiva prueba del pasaje sin regreso, la hora se acerca y dejo que se deslicen las medusas que pican cada vello indeseable de mis brazos y piernas, llegando hasta mis pechos aun vírgenes.

Cuando la sombra llega al penúltimo suspiro el sabor se apodera de cada poro, llegando a lo sólido, inicio mi expresión breve y risueña,
Rió, Rió, Rió sintiendo como el vientre se llena de estrellas y gusanos
Que bailan
Comen
Cantan (y ríen, ríen, ríen).

El negro sillón me abraza, y el grito sordo de mi madre agitada, mi sensación actual es caminar, caminar hacia el horizonte, pero antes que se presente el adiós, quiero un vestido de manta, necesariamente de manta, mis uñas ya están maquilladas como en el pasado y así me encanta, mi cabello enloquecido, así, así, el retocar mi rostro con pinturas de colores tiernos esta extremadamente prohibido, pues esta vez, no debo conquistar ni coquetear con el viento, siento y la humedad, lista, revisando mi vuelo,
la entrada,
la salida
el número de asiento (ventana por favor)
bien
estoy lista.

Acto II


Silencio

lunes, enero 24, 2005

A Bernardo Mejía, y su pintura del 77.

Mis escritos
están sentados en el tiempo
motivo imprescindible
para llegar a la cama
donde estará la puerta.
Favor, cerrar al salir.


Mariela Benítez