viernes, julio 29, 2005

Encuentro

Había una vez, una flor que se encontraba postrada bajo el árbol testigo del tiempo, buscaba a si alrededor, a la flor de la NADA con susurros suave,pero nada. En breve y también con delicadeza ella se acerco,y acaricio el botón de encendido con tanta potencia que con su rocío mojó las flores que llegaron en seguida, escuchando entre ellas un ruido de virginidad encantada. Pero sus ojos cruzados despertaron, avisando que limpiará de inmediato el olor atrayente de dormidos y muertos.
De dormidos y muertos,
de dormidos y muertos,
Ahí va otra vez.... viviendo feliz para siempre.


Mocrorelato.