miércoles, mayo 13, 2009

La pregunta Final

De Otoniel Guevara
( de uno de sus últimos poemarios " Canción Enferma"

¿Qué hago con tus pies
ahora que los has desenterrado
y se han puesto a jugar sobre mi aliento
y entintan con mi historia cada huella
y anidan sin pudor entre mi sangre?

¿Qué soliloquio hacer con estos surcos
que se abren en mi sangre
detras de tus arados digitales?

ya no hay esquife para mis banderas

Hoy el viento se ha llevado mi ropa
y estoy desnudo y sufro por tu causa

¿Qué hago en mi piel
si la ocupaste toda?

¿Qué hago en mis labios
si ya no encuentro tierra
donde apoyar mis ojos y mis pasos ?

¿ Qué hago ahora conmigo?

domingo, abril 26, 2009

Insipiente belleza la del rosal en flor, la del cielo diáfano en la noche plagada de estrellas. Pierde sentido la vida y la muerte, la gravedad y el espacio, el dolor y el ayer. Nada existe, nada vale. Sólo un perpetuo ahora, cuando mis ojos se pierden en tu mirada y mis labios vuelven a probar el dorado de tu piel. Contemplarte es ver caer un sol de fuego rojo y hundirse en el mar, pues se que miles verán tu rostro pasar por esta vida pero sólo yo me sentiré saciado, sólo yo sentiré que puedo morir después de un beso de tus labios, sólo mi corazón bailará por siempre en un mismo son con el tuyo, aún cuando sus latidos se callen por siempre y por nuestra ausencia repiquen los campanarios.

por Adalberto Corado

sábado, abril 25, 2009

Francisco Ruíz ( Nicaragua )

Poemas de Alejandra Pizarnik

1. A LA ESPERA DE LA OSCURIDADE

se instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos.

2. SALVACIÓN
Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilación
que purifica la caída de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

3. a Laura Batailon
dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte es miedo
dice que la muerte es miedo es amor
dice que no sabe

sóla la sed
el silencio
ningún encuentro

cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra

4. a Aurora y Julio Cortázar
Ahora Bien :
Quién dejará de hundir su mano en busca
del tributo para la pequeña olvidada. El frío
pagará. Pagará el viento. La ullvia pagará.
Pagará el trueno.

Por un minuto de vida breve
única de ojos abiertos
por un minuto de ver
en el cerebro flores pequeñas
danzando como palabras en la boca de un mudo.

ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe

Salta con la camisa en llamas
de estrella a estrella,
de sombra en sobra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.

Estos huesos brillando en la noche,
estas palabras como piedras preciosas
en la garganta viva de un pájaro petrificado
este verde muy amado,
este lila caliente,
este corazón sólo misterioso.

Ahora
en esta hora inocente
yo y la qye fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada

No más las dulces metamorfosis de una nuña de seda
sonámbula ahora en la cornisa de niebla

su despertar de mano respirando
de flor que se abre al viento

explicar con palabras de este mundo
que partió de mi un barco llevándome

el poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.

como un poema enterado
del silencio de las cosas
hablas para no verme

en al noche
un espejo para la pequeña muerta
un espejo de cenizas

una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo

la rebelión consistente en mirar una rosa hasta pulverizar los ojos

te alejas de los nombres
que hilan el silencio de las cosas.

Pizarnik.

Más poesía : http://www.los-poetas.com/e/pizarnik1.htm#MADRUGADA

jueves, abril 02, 2009

El muerto

el miércoles, 11 de marzo de 2009 a las 23:51

Te abrazaba y te besaba y me sentía tan enamorado que no me daba cuenta que el muerto estaba a mi lado, no me enteraba que lo que olía mal era eso, no quería ver lo que tenía enfrente y por amor o por ilusión lo que veía toda la gente

Y es que estaba tan ocupado amándote, tan emocionado, que no quería ver el cadáver de tu amor que yacía a mi lado. No quería aceptar que sin importar cuanto te amara tu ya te habías marchado

Lo triste del caso no son todas las noches que dormí junto a un muerto, lo triste es haber percibido ese olor nauseabundo de tu desprecio, resignarme a tu ausencia, y que de no decidirme a pedirte que te marcharas seguiría amando a un muerto como un necio

Pero no te culpo, no es responsabilidad del muerto conocer su correcta ubicación y su actuar, por mi parte estas tres metros bajo tierra y solo queda desearte que descanses en paz o que, como a Lazaro, un milagro te devuelva el álito y si no es mucho pedir que te enseñe a amar.
por Adalberto Corado.

jueves, marzo 26, 2009

Algunas Sobre ti.

Que te busqué entre las plazas, no. Y entre los cerros, no; y en las montañas del tiempo acumuladas en las fotos de la gente por ver si de algún modo se filtra tu rostro frente a mi, aunque fuera en otras vidas surcando, un tiempo que no es mío y si tuyo; en la disfonía de nuestros dos andares. Yo que soy tu parte, tu que eres parte aquí-mía, de un modo en que la pertenencia no es mas; mía, de una forma en que no importan ni ausencias ni presencias en espacio.

Buscarte para no encontrarte como siempre, buscarte por el solo hecho de saber que la ley de nuestro desencuentro es el rasguño del encuentro posible. Estigma de un culto sin cristo pero con cruz; poder para hacer lagrimar al alma como no a los cuerpos. Amor; no.

Si te hallara, así, entre la gente; ajena (mía), como siempre, si te viera entre las muchedumbres apenas, pero reconocible; perfectamente cuadradas y hendidas las esferas, y perfectamente perdidas las esperanzas.

Te busco. Amo, no. Porque eres de una forma extraña: mantras, y tiempo. Discurres sin perderte; la abolición de mis palabras es el encuentro de los cuerpos, en un orgasmo, que es un beso,

Ojos, alma, todo… palabras y arcaísmos; poderes de lo honesto, de lo que es por herencia, casi. Deberes de aquello que se corrompe en el tiempo para rehacerse en la eternidad, tan solo por presentimiento; pudiendo beber quejas bebe esperanza, y pudiendo redimir retornos, prende llamas al vacío para ver con alivio la humareda.




Por: Renzo Polo Sevilla. Lima, Perú 2009.

lunes, febrero 25, 2008

Selección de Poemas Oswaldo Roses

COMO UN NEGRO TEMBLOR

(A Paul Guillén)

En el frío se puede amar la vida,
dentro de sus semillas como un negro
temblor, por un remedio, descrecida
íntima que a lo azul amor la integro.

Se puede amar, así, todo horizonte,
empujando a la voz por un pus cuerdo
hasta llegar más lejos del recuerdo
para que un hito indemne luego afronte.

Al frío de los ímpetus perdidos,
al miedo atroz de la quietud inversa,
a la noche pudriendo sus olvidos.

No sé, ¡oh verdad!, atroz gran puñalada,
estoy en el corazón del Pathos, fuerza
inhabitable de hambre enamorada.



DE LA SOMBRA QUE VIENE A LA DERIVA

(A Carlos Barbarito)


¿Qué más perder seré en este mundo?,
¿qué ya queda? y así tendré una idea
para entender al menos algo, y crea
que no está terminado lo rotundo.

Así, aún no se domina el miedo
que me acerca su cactos por lo visto
pero, con fe, en un sueño azul, insisto
como un amor salido del enredo.

¿Qué más perder seré?, yo lo pregunto
apenas por sobrevivir gritando
ante tanto silencio..., todo junto;

que he de tener un sí de cuando en cuando
contra tanto silencio de difunto,
siempre – ¡ay Dios mío!, ¡Dios! – mortal callando.


Y O S Ó L O

"Se aprende a tener miedo" Miguel Otero Silva


Lo sé yo sólo como las palabras insomnes

que muerden oscuras la desesperanza,

yo sólo mientras llora interminablemente una rosa,

yo sólo álgido perseguido por la soledad que tanto mata,

yo sólo con la última verdad del recuerdo

que estrangula más su sino bajo el odio.


La carne era una desnuda amargura, una desnuda amargura,

y una alcohólica fiebre

ya moribunda de tanto perder la noche.


Pero la poesía es la única conversación que se tiene del tiempo.


Lo sé yo sólo, el hueso vivo del reloj,

con el nudo abierto del llanto, con el gris mágico.


Nada cumple perfección cuando sueño con el sexo del cuchillo,

ni la tarde más asesina de mil espejos.


Lo sé yo sólo aquí mientras el olvido ríe más y más,

mientras un triste niño empuja desnudo el cansancio

hacia el túnel ávido de la muerte incansable.


Pero la poesía es la piedra,

enseña el mar profundo al que sufre resistiendo

ciego quizás con los ojos arrastrando de ansiada esperanza.


Lo sé yo sólo hasta el fin de las estrellas.


Nada contará ahora con tu alma,

ni siquiera la sombra encantada que lucha contra la serpiente podrida.


Ni siquiera nadie, mentira de números viejos.



Y NO SÉ HASTA CUÁNDO
- - - - - - - - - - -

"La fatiga sigue" Pablo Neruda

(A César Vallejo)
(A Enrique Agramonte)


Tengo tanto dolor y sal mascando,

tanto crimen de luz..., pasión perdida,

tanta implacable sed turbia en caída,

tanta desvariación hoy desvariando.


Tengo inverso gritar..., sangre tragando

en la desesperanza y cruz podrida,

lucha tanta en traición, contra noche ida,

tanto jamás, y no sé hasta cuándo.


Tengo viejo fatal a silbo roto,

tanta voz seca, oh lágrima quemada,

tantas palabras en puñal y coto.


Tanta, tanta quimera en odio helada,

firmes abismos ya en olvido ignoto

que tanto alacrán más tumba mirada.


SUCIO

(A Manuel Guillermo Ortega)

Sucio de tiempo, sucio de perezas,
sucio de grito, de valor, de nada...,
sucio de Ley, de guerra, de mirada...,
sucio de engorros, sucio de promesas.

Sucio de lealtad, ¿a qué, a las presas
de la atroz muerte?, sucio de ensayada
política con sinrazón callada,
sucio de eso, rayo que no cesas.

Sucio de dulce rito en dulce... “renta”,
sucio entre todo el paraíso hueco;
sucio a mentiras, yes, que es lo que cuenta.

Sucio de perfección, vana ceniza,
sucio de adónde ya ir, ¿quién fraterniza?,
sucio como Vallejo a golpe seco.




¿ . . . ?

¿Verdad que no me he muerto?,
¿verdad que no se ha muerto
nadie en mí?,
¿verdad que no hay muertos en mi dolor?,
¿verdad que los muertos no se han muerto
de mí?
Dímelo tú, Señor, ¿verdad que no tengo
muertos
estos llantos
siquiera?,
¿verdad que puedo ya ir con los muertos
a soñar
y no pasa nada,
y no pasa nada,
y no pasa absolutamente nada?


Oswaldo Roses


Oswaldo Roses. Escritor y poeta nacido en 1965 en Cuevas de San Marcos (Málaga).
Ha publicado: La muerte más difícil, Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994; Amada, dulce amada, Ed. Lord Byron, Lima, 2006; Una tierna maldición, Ediciones Índice, Bogotá, 2006. Ha ganado los premios: 'Villa de Monesterio', Monesterio (Badajoz) 2005 y el 'Fray Antonio Corredor García', Montehermoso (Cáceres), 2006. Ha sido traducido al catalán, al inglés, al portugués y al italiano. Ha sido incluido en Nueva Poesía Hispanoamericana, Ed. Lord Byron, Lima, 2004.
http://me-queda-la-palabra.blogspot.com/
oswaldo_roses@hotmail.com
Oswaldo Roses es el seudónimo literario de José Repiso Moyano.

domingo, febrero 24, 2008

TODAS LAS MADRES DEL CAMPO

Todas las madres del campo,
con el dios de lo sencillo,
han vivido trabajando
como el que empuja la tierra
en el olvido del tiempo
sin tener más paz que pena.

Son vientres, sobreesfuerzos
que entre el destino ruedan
por misteriosos azule
salzando besos a ciegas;
fértiles melancolía
senlizadas de belleza
ganando amor por hijo
como fieras fortalezas
que no atravesará el frío
ni subrepticios de guerras.
Cantan a la sombra extraña
un día, con ansia eterna
y hasta con la voz lejana,
para retar a su fuerza;
colmadas de luz por cándidas,
colmadas de miel por tiernas
irán regalando vidas-
al par que las ven estrellas-
por todos los nuevos sitios
en donde la noche espera.

Son musas de la verdad,
del hambre a su sur abierta
diciendo al viento: "Estamos
jurándote la miseria".

Pero, sangre a sangre, alma
a alma, se recuperan
y no maldicen al cielo
ni a la fe que las entierra.

Oswaldo Roses