Desierto Citadino.
Ella quiere ver gotas
gotas que le den el ancho
quiere ver gotas
que le salpiquen,
que suenen como campanas,
quiere ver gotas
que le rueden,
ver gotas grandes
chiquitas, como sea,
todas congregadas
fluyendo de sangre
con la tez altiva
con la cabeza dura,
quiere ver gotas
repartidas,
unas que le provoquen
que le ardan
que le improvisen
de a poco
la entraña mineral,
quiere ver gotas de rocío
no quiere ver gotas de mar
saladas y espumiféras,
quiere ver gotas atrevidas
que le insinúen fortaleza,
gotas de esas
con que la lluvia
parece fecundar a la tierra
en una orgía
en un rito
en un escape.
Ella quiere gotas
que le hidraten
con soberbia intensidad
que le penetren
con placentera exclusividad
el satín carnoso
de sus labios en sequía.
19/02/04
CARLOS A. FLORES
gotas que le den el ancho
quiere ver gotas
que le salpiquen,
que suenen como campanas,
quiere ver gotas
que le rueden,
ver gotas grandes
chiquitas, como sea,
todas congregadas
fluyendo de sangre
con la tez altiva
con la cabeza dura,
quiere ver gotas
repartidas,
unas que le provoquen
que le ardan
que le improvisen
de a poco
la entraña mineral,
quiere ver gotas de rocío
no quiere ver gotas de mar
saladas y espumiféras,
quiere ver gotas atrevidas
que le insinúen fortaleza,
gotas de esas
con que la lluvia
parece fecundar a la tierra
en una orgía
en un rito
en un escape.
Ella quiere gotas
que le hidraten
con soberbia intensidad
que le penetren
con placentera exclusividad
el satín carnoso
de sus labios en sequía.
19/02/04
CARLOS A. FLORES
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