La dama gris
La Dama gris, la de las manos finas
y ojos color del tiempo, me acompaña...
En mi sed de ascención, qué fiebre extraña
qué cansancio de luz, en mis retinas.
Aquí, soñando al pie de la montaña,
la Dama gris me envuelve en sus neblinas.
Ayer, un vuelo azul de golondrinas...
Hoy, un leve temblor de telarañas.
¿Y después?... Sólo sé que cuando el montes
se ensanche, más allá del horizonte,
mi sueño inútil rodaría en pedazos.
Y entonces muda, resignada, inerme,
igual que un niño triste que se duerme,
la Dama gris me tomará en sus brazos.
Lydia Nogales(seudónimo del escritor Raúl Contreras, (1896-1973)
versos tomados de su libroNiebla - salvadoreño.
y ojos color del tiempo, me acompaña...
En mi sed de ascención, qué fiebre extraña
qué cansancio de luz, en mis retinas.
Aquí, soñando al pie de la montaña,
la Dama gris me envuelve en sus neblinas.
Ayer, un vuelo azul de golondrinas...
Hoy, un leve temblor de telarañas.
¿Y después?... Sólo sé que cuando el montes
se ensanche, más allá del horizonte,
mi sueño inútil rodaría en pedazos.
Y entonces muda, resignada, inerme,
igual que un niño triste que se duerme,
la Dama gris me tomará en sus brazos.
Lydia Nogales(seudónimo del escritor Raúl Contreras, (1896-1973)
versos tomados de su libroNiebla - salvadoreño.
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