Caminito de piedras en
Río Lindo, Honduras
Las luciérnagas alumbraban el camino a la tienda de abajo."No se tarden que es peligroso" gritaba la abuela. Una caravana de niñosaventureros y ansiosos de experiencias nuevas, corrían cuesta abajo. Lo único peligroso eran las piedras en el camino, porque nada malo sucedíaen el pueblo de la abuela. Nunca se supo de asaltos, ni de sustos, ni deasesinos. El lodo que cubría la senda que los llevaba a la tienda era todoel peligro que los niños traviesos e inquietos enfrentaban. Los niños entusiasmados desfilaban a la par de los grillos que daban suserenata de domingo. El café esperaba en la estufa a ser servido y disfrutado. La abuela sepreocupaba. Los niños no llegaban de la tienda. Después de tanto rezo de la abuela, se divisaba por el caminito de piedrascomo los chiquillos venían cantando alegres, cuesta arriba, al rancho de laabuela. Y la marimba se escuchaba con el encargo de la noche.Esos niños ahora guardan recuerdos imborrables de esos domingos de aventurapor los caminitos de piedras. Hoy hacen un esfuerzo por recordar a la abuela frente a la estufa. Y en eseesfuerzo, ella les habla con el canto de los grillos y música de marimba.Les susurra que el café esta listo y ella allá arriba los espera. Ahora conpalabras suaves les dice "Tengan cuidado en el viaje, que muchos en elcaminito de piedras tropiezan".
Karla Coreas® Junio 1, 2005
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