Poesia - brevespacio

"El papel es más paciente que el hombre" Ana Frank

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lunes, febrero 27, 2006

No se puede

José Repiso Moyano

"Tu recuerdo basta para iluminar"
Luis CERNUDA


¿Quién te olvidará, Amor, que eres tan bella
y nada por ti, nada, es un derroche?
Guardabas una cúspide en un broche
de amanecer lejano de doncella.

Sólo tu voz viniera por aquella
infancia de Ivanhoe sin reproche
que blandiendo los juegos una noche
apareciste tú como su estrella.

¿Quién puede comprender que eres mi sueño
y a nadie en el querer regalaría,
tan cierta en mi alma, siempre persistiendo?

Una sonrisa es sólo otro empeño
que pasa como Laudo en compañía;
pero tu amor, ¡ay!, él, me adama ardiendo.

lunes, febrero 20, 2006

De: ESTACIÓN DEL ÁNGEL
- elegías para cello y piano -

PRIMERA ESTACIÓN

I

¿La lluvia de quién es llanto?

¿a quién hieres Aire cuando rasgas
con puñal de pena la noche?

una noche por ejemplo
ladraban amarillos ángeles
y el aire
frío de indiferencia
aguijoneaba ojos y manos

entonces yo
devoraba una soledad de luna
mientras ésta cumplía su ruta
como un ave cansada

otra noche
salí al patio por beber el astro
y un racimo de frío cayó desde los árboles
- espinas de silencio -
hiriéndome la cara

II

Me sorprende columpiándome del aire
junto al ángel azul de la nostalgia

yo la miro cantar como si hablara
o un aire frío le golpeara el rostro
sonríe
y le palpo las mejillas como cuando niños
jugábamos a conocernos

tiembla el silencio de la hoja
a punto de caer
se recoge dentro de sí
y entona el canto más frío
que la tarde apenada escucha

a la hora del crepúsculo
rema la barca
acompañada de incontables ángeles
azules y verdes
como si hojas fueran los remos
del recuerdo

prístina en su doncellez de ángel
calla
porque si ríe
rompe el rumor del río

me sorprende y salta la paz
danza descalza
donde la tarde mece los recuerdos.

Poeta Alexander Zanches

jueves, febrero 16, 2006

Cada adiós nos detiene un instante en la soledad... en el silencio. Nos
envuelve con un gran manto de nostalgia y de tristeza y... sin embargo,
cada adiós...tiene algo de bienvenida.
Muchas mañanas
Las huellas del camino
No nos esperan
Antonio Ordóñez Mallarino ©

Caminito de piedras en

Río Lindo, Honduras
Las luciérnagas alumbraban el camino a la tienda de abajo."No se tarden que es peligroso" gritaba la abuela. Una caravana de niñosaventureros y ansiosos de experiencias nuevas, corrían cuesta abajo. Lo único peligroso eran las piedras en el camino, porque nada malo sucedíaen el pueblo de la abuela. Nunca se supo de asaltos, ni de sustos, ni deasesinos. El lodo que cubría la senda que los llevaba a la tienda era todoel peligro que los niños traviesos e inquietos enfrentaban. Los niños entusiasmados desfilaban a la par de los grillos que daban suserenata de domingo. El café esperaba en la estufa a ser servido y disfrutado. La abuela sepreocupaba. Los niños no llegaban de la tienda. Después de tanto rezo de la abuela, se divisaba por el caminito de piedrascomo los chiquillos venían cantando alegres, cuesta arriba, al rancho de laabuela. Y la marimba se escuchaba con el encargo de la noche.Esos niños ahora guardan recuerdos imborrables de esos domingos de aventurapor los caminitos de piedras. Hoy hacen un esfuerzo por recordar a la abuela frente a la estufa. Y en eseesfuerzo, ella les habla con el canto de los grillos y música de marimba.Les susurra que el café esta listo y ella allá arriba los espera. Ahora conpalabras suaves les dice "Tengan cuidado en el viaje, que muchos en elcaminito de piedras tropiezan".
Karla Coreas® Junio 1, 2005