La poesía y la canción se fundieron en la voz de la ecuatoriana Margarita Lasso para clausurar, del viernes 10 de octubre delpresente, el III Festival Internacional de Poesía 2004: homenaje a Pablo Neruda, en el auditorio del Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán.
El salón estaba lleno, pero a diferencia del lunes –cuando se inició el evento–, ayer había nostalgia y destellos de tristeza por la inminente conclusión de la jornada literaria, que se ratificó con los versos de despedida que recitaron 14 de los 40 poetas invitados.
Fue Lasso la que devolvió las sonrisas. Sus interpretaciones hechizaron al público, que le escuchaba fascinado. Y para sellar el vínculo afectivo con los salvadoreños, ella tuvo la valentía de cantar –de una forma extraordinaria–El carbonero.

Desde ayer, quien visite el Parque Cuscatlán, en San Salvador, apreciará una réplica en cobre del medallón que el Gobierno de Chile elaboró para celebrar el centenario del natalicio del poeta Nobel de Literatura de 1971.
El alcalde capitalino, Carlos Rivas Zamora, y la embajadora chilena, María Eugenia Morales, tuvieron el honor de descubrir –después de jalar una manta de color verde– el monumento que tiene grabado su rostro.
“Es (el medallón) un recordatorio permanente de Chile en El Salvador”, destacó la diplomática.
Uno de los grandes amigos de Neruda y exponente en el III Festival de Poesía, José Miguel Varas, resaltó que tal distinción sería del agrado del Nobel por el simple hecho de que todo tipo de público, especialmente la gente sencilla, tendrá acceso a éste.